Noche serena y tranquila, parece que el temporal se va calmando, hoy pasare mi ultima noche en este refugio, mañana izare las velas y me pondré a merced del viento rumbo a mi vida cotidiana.
Todo es cuestión de tiempo porque por larga que sea la tormenta siempre llega la calma y aunque sigue soplando fuerte el viento del norte y cae sin cesar la lluvia ya se va calmando el temporal.
He pasado horas en la vieja taberna, es un lugar calido donde siempre encuentras a alguien con quien charlar y compartir una taza de café humeante o una cerveza espumosa, siempre hay gente que sin prisa sabe escuchar y compartir sus historias.
Es tarde y me voy a descansar a mi camarote pero antes me quedo sentada en el pequeño pantalan sintiendo como la lluvia resbala por mi cara, es una noche oscura, tengo el pelo mojado y mi camiseta se queda totalmente pegada a mi piel quedándose casi transparente, me entristece la lluvia y me da nostalgia de muchas cosas, me quedo mirando la oscuridad de las aguas del mar en las cuales se reflejan las luces de las viviendas que hay por aquí y no puedo evitar derramar algunas lagrimas de nuevo, pero se camuflan con la lluvia, creía que ya estaba totalmente restablecida y tenia las cosas claras pero no es así, mi cabeza sigue pensando y lo seguirá haciendo siempre, da igual que este en un sitio o en otro, me suelo refugiar en mi barco para meditar y aclarar mi mente, pero en realidad lo hago para huir de la realidad, para esconderme.
Me voy a dormir y a sentir sus abrazos como me abrazan y su respiración a mi lado, aunque sea en sueños, porque si algo he aprendido, es a no negar la evidencia y a no querer desviar la mente, la mente hace lo que quiere así es que a disfrutar de los buenos momentos, sean los que sean, aunque sean sueños.
Con los primeros rayos de sol zarpare rumbo a la realidad, aun quizás me quedan algunos días de navegación, todo depende de cómo sople el viento.